El desván de nuestra mente

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Todos tenemos un desván, al menos yo llamo así a ese espacio de la mente que nos condiciona y NOS RESTA LIBERTAD cuando lo mantenemos cerrado e ignorado, un lugar que nos parece tenebroso y polvoriento, que hemos aprendido a temer y evitar, que hemos dejado de lado porque quizás nos han insinuado o hemos visto desde nuestra infancia que es una zona que nadie a nuestro alrededor visita, de la que no se habla, el lugar de la casa que muchos conocen pero en el que no se atreven a entrar por miedo a pensar que quizás sea algo horrible lo que ahí encontrarán (o más bien, de lo que saldrá de ahí si abren su puerta), miedo a lo desconocido al fin y al cabo.

El desván de nuestra mente es particular (si, como la canción infantil del patio) no está lleno de cajas, no almacena polvo ni tampoco huele que yo sepa a moho, humedad, a papel viejo o a madera podrida, … pero los efectos de tenerlo cerrado son perniciosos y palpables en nuestro día a día.

En este desván se pueden encontrar (como en tantos otros desvanes) las cosas que hemos heredado de padres, familiares cercanos, educadores (muchas de las cuales, a su vez, heredaron ellos de los suyos) …y que casi hemos olvidado que conservamos. Su peculiaridad consiste en que en vez almacenar pertenencias materiales, contiene:

  • Nuestras CREENCIAS más enraizadas y de las que menos dudamos, creencias que defendemos a capa y espada aunque muchas veces no entendamos bien porqué; en las que deseamos llevar la razón siempre o sentir que son compartidas por los demás para sentirnos válidos y mantener alta nuestra autoestima.
  • La IMAGEN que creemos que proyectamos, heredada de la visión que sobre nosotros han tenido (o pensamos que han tenido) personas importantes en nuestra vida. Visión muy miope y carente de realidad en muchas ocasiones.
  • Las ETIQUETAS que nos han puesto otros sobre lo que pensaron que somos (adjetivos que dicen más de ellos mismos que de nosotros)  y que creímos tan ciertas que hasta las seguimos confundiendo actualmente con nuestro auténtico Yo.
  • Las CRÍTICAS que sobre aspectos de nuestro comportamiento nos hicieron y que confundimos con carencias de nuestro Ser, con estar incompletos, críticas estas que personalizamos y a las que dimos y aún inconscientemente damos crédito.


Todo esto lo fuimos almacenado automáticamente en nuestro subconsciente, sobre todo durante nuestra infancia (cuando nuestras capacidades cerebrales aún distaban mucho de estar completamente desarrolladas y no disponíamos por tanto de otro lugar donde depositarlo, ni de la COMPRENSIÓN o posibilidad de análisis y discernimiento adecuados para digerirlo) … continua ahí guardado.

Nuestra labor es sanear todo esto (“limpia, fija y da esplendor”), disponernos a REALIZAR UN INVENTARIO, revisar su contenido. Cuando ponemos luz en el desván (suele estar a oscuras) cuando nos tratamos con cariño y comprendemos humildemente su contenido, sin juzgarlo, estamos abriendo sus ventanas, oxigenándolo tal y como sucede con las heridas físicas que deseamos curar. Quizás en un principio necesitemos ayuda cualificada para saber como y por donde empezar y una mascarilla antipolvo para no ponernos a toser.

Es importantísima esta tarea, porque, si no la llevamos a cabo, estaremos abocados a vivir una vida no tan plena y genuina como podríamos tener, seremos sin saberlo, durante toda nuestra existencia, tan solo ROBOTS o AUTÓMATAS con programas de comportamiento prefijados por otros (posiblemente con buena intención en el fondo). Esos patrones mentales no detectados nos condicionarán de tal manera en todas nuestras facetas vitales que al final de nuestra vida pensaremos que esta no ha tenido sentido, que ha sido una broma macabra, un timo, una carrera continua sin lógica alguna.

Pero aunque estas consecuencias por sí solas parecen algo terrible, lo peor de no realizar esa tarea de inventario y limpieza es que la “maldición del desván” proclama que todo eso que tratamos de mantener tapado o ignorado, lo daremos en herencia a nuestros descendientes más queridos (incluso en peor estado muchas veces, de como recibimos de nuestros precursores), y serán probablemente palos en las ruedas de nuestros hijos que quizás no les impidan avanzar del todo pero que dificultarán en gran medida sus vidas y les provocarán mucho sufrimiento autoinfligido e inútil si no tienen la suerte de despertar, de “darse cuenta” por ellos mismos de lo que en verdad les está ocurriendo..

Aunque no todo es negativo y tóxico en este desván, no todo es suciedad y basura hedionda, también están las “joyas de la corona”, las riquezas (valores) que se han ido transmitiendo de generación en generación y que hemos de tomar, limpiar, pulir y conservar para ofrecer (que no significa obligar a tomar) a la siguiente generación, aunque sin duda el regalo más valioso para los que vengan luego es el hacerles ver que dicho desván es simplemente un lugar más de nuestro hogar (aunque con sus peculiaridades) que necesita lógicamente ser saneado y puesto en orden de vez en cuando tal y como hacemos con el resto de nuestra casa.


HABILIDAD EMOCIONAL.



LineaRecorte

  • “No nos pasa nada malo, pero han puesto ideas equivocadas en nuestras cabezas.” ANTHONY de MELLO.
  • “Muchas personas cargan durante toda la vida el peso de cosas que fueron importantes en su pasado y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus mentes, espacio que es indispensable para recrear la vida.” ANÓNIMO.
  • “Tus creencias no son más que contratos sentimentales que has firmado cuando niño con tu familia.” ALEJANDRO JODOROWSKY.
  • “No tengas miedo de que tu vida termine. Ten miedo de que nunca empiece.” ANÓNIMO.
  • “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú lo llamaras destino.” CARL GUSTAV JUNG.
  • “El niño aprende a verse a si mismo tal cual lo ven las personas importantes que lo rodean.” ANÓNIMO.
  • “Todo aquello de lo que has estado huyendo y todo aquello que has estado buscando, está dentro de ti.” ANTHONY de MELLO.
  • “Las barreras mentales por lo general perviven por más tiempo que las de hormigón.” WILLY BRANDT.
  • “Ser libre no es hacer lo que quieres sin pensar, sino pensar por qué quieres hacerlo.” RAMÓN ROSAL CORTÉS.
  • “Despertar no te hará tener siempre la razón, más bien ya no sentirás deseos de tenerla.” ANÓNIMO.
  • “La felicidad que obtienes de la comprensión y el conocimiento es más sólida, profunda y adaptativa que el placer ilusionista y pasajero que se basa en la ignorancia y el autoengaño.” PEDRO JARA VERA.
  • “Nadie nace con odio y miedo en su interior, es algo que nos enseñan. Todos nacemos con amor y libres de miedos. Tenemos que desaprender.” ANÓNIMO.
  • “Si no te conoces, estás a merced de tus miedos y patrones heredados. No eres libre para elegir lo mejor para ti.” HABILIDAD EMOCIONAL.
  • “El comportamiento de los niños es un reflejo del de los adultos. Examina que te impide amarte y disponte a liberarte de ello. Serás un maravilloso ejemplo para tus hijos.” LOUISE HAY.
  • “Las causas están ocultas. Los efectos son visibles para todos.” OVIDIO.
  • “Si nuestros padres no nos ven como somos realmente, crecemos creyendo que estamos vacíos.” ALEJANDRO JODOROWSKY.
  • “El trabajo interno consiste en demoler los límites impuestos por la familia y la sociedad para poder recibir nuestro sublime destino.” ALEJANDRO JODOROWSKY.
  • “Mi sombra me controlaba, aunque en mi arrogancia creía que era yo quien mandaba.” DEBBIE FORD.
  • “Lo que más les preocupa a las personas programadas es tener razón. Tienen miedo a perder sus ideas, en las que se apoyan, porque les dan pavor el riesgo, el cambio, la novedad, y se agarran a sus viejas porque están fosilizadas.” ANTHONY de MELLO.
  • “Estamos encadenados a formas de movernos, a formas de pensar y a formas de percibir y sentir. Somos esclavos de nuestros propios automatismos.” FREDERICK MATTHIAS ALEXANDER.
  • “Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo.” FRANZ GRILLPARZER.
  • “Mientras no se sepa la verdad, las heridas del pasado continuarán abiertas y sin cicatrizar.” Monseñor JUAN JOSÉ GERARDI.
  • “Nadie más que uno puede liberar su mente de la esclavitud.” BOB MARLEY.
  • “La gente podrá hacer cualquier cosa, no importa cuán absurda, con el fin de evitar enfrentar su propia alma.” CARL GUSTAV JUNG.
  • “Muchas personas habitan en mazmorras, cuya llave llevan en el bolsillo.” ANÓNIMO.
  • “Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?” ARTURO GRAF.
  • “No tengas nada en casa que no te sea útil o pienses que sea hermoso.” WILLIAM MORRIS.
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21 comentarios el “El desván de nuestra mente

  1. Pingback: EL DESVÁN DE NUESTRA MENTE | Haiki

  2. Freud-con otras palabras- en uno de sus escritos habla del archivo histórico de cada sujeto- y la implicancia del mismo- tal cual-

  3. Totalmente deacuerdo. Hay que DESPROGRAMARSE el software, y REPROGRAMARLO en la madurez con nuestro propio criterio, después de haberlo qüestionado todo y haber experimentado en propia carne los temas más profundos y trascendentales. Pero la gente se aborrega a lo aprendido y es incapaz de cambiar su escala de valores porque habría que PROFUNDIZAR, y eso es un trabajo que desgasta mucho.

  4. Las interpretaciones de las situaciones de la mente comparadas con situaciones cotidianas de la vida como el ejemplo del desván, son una buena herramienta para ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas….

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  8. Todo eso que tenemos ahí, es el falso Self. Es decir, todo lo que nos han hecho heredar sumándolo al entorno. A partir de ahí, tenemos una pasión dominante, que nos lleva a una fijación, que no es otra cosa que la forma en que vemos o nos enfrentamos al mundo. Todo eso nos da el carácter, la máscara con que nos enfrentamos al mundo, porque como bien dices, de pequeños no tenemos herramientas para racionalizar lo que nos sucede; y eso todo se va quedando ahí, formando nuestra máscara. Es como al perro que un día de cachorro fue maltratado, y a partir de ahí le tiene miedo a la gente. Y la única forma de sentirnos bien con nosotros mismos es buceando en nuestro interior encontrando qué pasión nos mueve y tomar medidas relativas a esa pasión para poner las cosas como tienen que estar, es decir vivir una vida plena sin el condicionamiento de la máscara. SER VOSOTROS MISMOS. Y te felicito por esta página tan buena donde siempre aprendo algo.

  9. Para limpiar el desván de trastos viejos, nada mejor que la técnica del Ho’oponopono:
    «Lo siento», «Perdóname», «Gracias», «Te amo», y nuestra Divinidad interior transforma lo que no sirve en amor.

    Un abrazo

  10. Aprender a mirar en el desván, al fin y al cabo, es tomar conciencia de uno mismo, de sus patrones, de las etiquetas que uno va poniendo sobre su frente buscando definirse y entenderse mejor, a través de los elogios y las críticas de los demás, y juicios que hace uno sobre su persona. Eckhart Tolle habla sobre esto en su mítico libro “El poder del ahora”. Dice que cuando te sientes perdido, desorientado, cuando ya no sabes quién eres, estás en buen camino de encontrarte. Es decir, cuando se desmoronan esos prejuicios y etiquetas, nos sentimos frágiles, vulnerables; ya no tenemos esas categorías a las que aferrarnos, con las que sentirnos seguros. Estos son momentos difíciles, pero que están ahí por un motivo: ayudarnos a crecer fuera de esas etiquetas, creencias arraigadas, como cuando el bebé llora y está inquieto en ciertas noches y al día siguiente parece haber crecido. El crecimiento al final es cambio y el cambio es una constante en la vida y necesario para poder crecer. Como cuando una muela crece, crece para ofrecernos una herramienta que nos será útil en la vida y de la que antes no disponíamos. ¡Gracias por el Blog!

    • Gracias Olga por pasarte y comentar. Es muy bueno libro ese que citas, lo lei y tambien “un mundo nuevo ahora” que me pareció mejor aún. Es cierto que cuando perdemos un asidero muchas veces podemos mejorar a medio plazo aunque a corto sintamos esa intranquilidad y descontrol lógico por la pérdida de algo seguro a lo que agarrarnos. Me quedo con eso que dices de “crecer fuera de esas equitetas” 🙂 reveladoras palabras.

      Acabo de empezar a seguirte en twitter 😀 …. por cierto que en tu web sois un equipazo 😀

  11. Excelente comparación, sobre todo porque un desván contiene tantas cosas inútiles, aunque también hay cosas con mucho valor sentimental, que, aunque nunca usemos, no queremos deshacernos de ellas. Otro punto es que hacemos mucha desidia para empezar a hacer limpieza de un desván. Una vez que se empieza, se debe terminar y nos parece una misión difícil, nos da flojera, nos despierta viejos recuerdos que pueden lastimarnos. La recompensa de esa tarea, es que luego se siente algo sí como una “liberación”. Como siempre, muy acertado tu artículo. ¡Saludos!

    • Gracias Velia por tu comentario, pues si, da pereza pero hay que actuar porque llega un momento en el que el moho y la humedad traspasan el suelo del desván y aparecen en forma de redondel verdoso en el techo del comedor…. 😀

      Y tienes razón, hay una liberación en la comprensión de tu verdadero Yo y de las causas que te han hecho tener un compoertamiento determinado durante toda tu vida. Hay un relax al entender que tampoco era para tanto todo lo que allí se encontraba almacenado. Es salud para el resto de la casa.

  12. Tu artículo me ha recordado a uno que yo escribí hace tiempo en mi antiguo blog http://lasadhana.wordpress.com/2009/04/26/el-jardin-de-tu-mente/
    Tu has comparado a la mente con un desván yo lo hice con un jardín, pero la intención y el mensaje es similar, no abandonarla, limpiarla, cuidarla, prestarle atención para que no se convierta en un lugar lleno de polvo, o de malas hierbas. Es un lugar en donde sin darnos cuenta vamos acumulando todo lo que hemos vivido y sentido en nuestra vida. Es nuestro hogar intimo y personal, por eso es tan importante hacerle su “mantenimiento” a diario, vamos a vivir siempre en él.
    Enhorabuena por el artículo!!!

    • Gracias! si, la verdad es que la idea es muy similar, yo lo comparo más con el desván porque es a donde van los trastos familiares y las cosas que queremos conservar pero que no sabemos donde poner. Tu jardín puede asemejarse a la mente por completo, mi desván se centra más bien en esa parte del subconsciente que dificilmente llegamos a alcanzar a diario, en la que no nos fijamos pero que nos guía por la vida mejor o peor dependiendo de lo que contiene.

¿Y bien? ¿qué opinas? ...

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